viernes, 29 de marzo de 2013

rupt


Ángela Segovia, de paso a la ya tan
Eds. Ártese quien pueda, Madrid, 2013


1/ de paso a la ya tan y en la portada deste libro pequeño: un torrente en blanco y negro. Libritorrente. Espuma blanca, aguas negras. Agitación. Energía cinética.
de paso a la ya tan y en la primera página el dibujo de una centáuride, en señal de lo que va a suceder: metamorfosis e hibridez entre lo humano y lo animal ‒ o el recordatorio de que somos animales.  
Luego, las tres partes o movimientos: flujos, caminos, trayectorias, enhebradas por esta inscripción: si hablo es porque tengo algo que se rompe.
2/ La ruptura pone en movimiento y engendra flujos, la ruptura de salir a los caminos, la ruptura permanente de las trayectorias de trenes y demás, la madeja de los desplazamientos entreverada en una cartografía de los pasos rumbo a.
de paso a la ya tan o el segundo de estar en ágil marcha, y FLUJOS la fuga de una cárcel o todo lo que sea palacio de lacultura o sanatorio o algún que otro curro ingrato a decir terror. Aun en el dilema y la indecisión, el animal que habla nunca sale por donde entra ‒ Lalo Cura salta al otro lado del muro, sabe que no se pertenece y que el torso del signo se desnuda, la duda recrece y, sin eclipsar el movimiento, es asimismo vaivén, aunque el flujo no sea fluidez. El flujo no es fluidez y puede ser que esto provenga del problema de la precisión,

cómo aproximarse exacto a algo
indefinidamente enorme
pero sin cercarlo ni el recuerdo
sino el estar expuesto así en
la escalera

El animal se pregunta por la precisión. Y el gesto de responder es el delirio. La suspensión, el vilo, la foto de un pie suspendido antes de pisar la calle, y una vez allí, fuera, el acecho del suicidiario como lugar cualquiera de traspaso ‒ una plataforma en lo alto de un edificio isósceles o el andén del metro. La escritura arriesga quemarse y se siente deshacer en desgracia y egoísmo pero sigue y se reencuentra, en el aprendizaje. Eso, la escritura no es demostración sino aprendizaje, de paso a la ya tan. Como cuando hablamos de algo que siempre está allí y que sin embargo no es claro, está en vilo, por nombrar, por ser escuchado: lo que se tiene y no se sabe hay que descubrirlo pronto.

3/ CAMINOS las y los que caminan por el libro ‒ mujeres, viejos, niños, locos, monstruas, el camino siendo multitud.
Trenes las TRAYECTORIAS, el cambio de un minuto a otro y tan adentro.
PASO los pies desnudos.

4/ Sueños y metamorfosis. Como cuando se agarran el lagarto y el perro blanco, o cuando una mujer y una grulla se golpean. Quedan hechos bolsa. Testigos desto son Ovidio y Apuleyo: la metamorfosis sobreviene después del trauma, o sea, la transformación ocurre a través de la herida, o sea, hay lo que no se puede saber sin sufrir. Pero también, cuanto más radical la metamorfosis, más se presenta como sueño o delirio a los ojos del statu quo, algo irrealizable, absurdo, a pesar de que solo el sueño o el delirio alcanzan la intensidad y la demencia de lo real histórico, con toda su arbitrariedad luminosa y trágica. 

5/ El montaje (la vida vuelta escritura) da un relato, o reto, astillado. La experiencia y la acción discurren intermitentes, como si una parte de la sintaxis se volviera pintura y gesto, empotrando el sentido en la materia misma del lenguaje. O de ser solo música: atonal y polirrítmica, corrientes de texto y de textura.
Uno desos gestos, más que secreto, veloz, es el de teñir fondo, pintar el tiempo compartido y teñir fondo, fuera, en las calles y escaléricas, como dice. Y teñir la cueva. Teñir fondo, hacer fuego, confiar. Y teñir fondo para tener las fuerzas de desfiar. Pero seguir tiñendo fondo y dar ámbito a la acción, aclarar ángulos, algunos. Teñir un fondo de voces y capas de voces que no respetan la inmovilidad.

6/ Invención de precursores, sin entrar en etcéteras. Pero invención de precursores, no intertextualidad, es decir, cierta idiosincrasia que es posible trazar en el cielo, desde el libro, como catasterismo del aguante y los sueños de Patti Smith, del fósforo asistémico en las pupilas de Elvira Hernández, de los crispados collages antitotalitarios de Herta Müller, de la jeta y el delirio de Mario Santiago, de la tartamudez de Beckett, de la charla digresiva o doxa multifocal de Ashbery/

7/ Esta vez, al terminar ensamblo con una pregunta la inscripción del comienzo y la dedicatoria final:
‒si hablo es porque tengo algo que se rompe
‒y a quién hablas?
‒a todxs lxs que entre rejillas de calor caminan y matan hambre





disertación sobre la hija de joyce
o una puerta y sobre cómo acabar
en un sanatorio mental

era una cuestión de opciones
pero qué adorable resultaba la chica esa
que acabó
resquebrajándose y loca    su locura
era sed
era
porque qué sequita estaba qué
desierto

le habían dicho nonono
sólo eso en todo momento
y se buscaba la sombra
pero nada

y ahora veo por qué
deseché el equilibrio
que tanta falta te hace y ordena tu ladrido y no se te ocurra volver a perder la puerta

la puerta
no requiere que entres
para ser
la puerta

aunque lo cierto es que
ella ya era de por sí inestable:
a mí el exceso
me atraviesa por tres sitios
así que
acepto la quietud para
no decidir

pero la puerta no requiere que entres

hay que agarrarse bien para no ser arrastrado
para no ser la puerta
samuel beckett señorita
acuérdese siempre escuche
coja la llave eso es
abra
piense que lo realmente importante
es la concepción de
este
sitio
nunca saldrás por donde entraste 





cómo aproximarse exacto a algo
indefinidamente enorme
pero sin cercarlo ni el recuerdo
sino el estar expuesto así en
la escalera
al final de la ­­–pozo solar efímero– cuesta de verano
buscarse –como un rinconcito
algo como despedazarse ráp ido
antes del, que no recuerdo nada porque sigo,
qué venía ahora? duerme, realmente todas esas
piedras de aquí del suelo podrían querer gritar
bocanadas de atragantamientos oportunamente
agresivos o
decir sin decir,
orden aleatorio de voces trisadas
aunque siempre haya más al final
de
la escalera
poemas largos y este olor a mar
este olor a cartones tiesos
madera más allá envirutada y junta
aquí el recuerdo insuficiente de:
tan lejano oscuro tierno el misterio cuando decías estar sola estar
solo ayuda a estar seguro de lo que uno cree verdad
pero que haya, es otra cosa
así recrece la duda
bienvenido el vaivén la fluidez el drama redondo

entonces abre la puerta y quinto piso, el gesto

entonces abro la puerta y ya
cristales rotos de no saberse
mano que se suelta para un llegar próximo
quiero seguir leyendo este olor amar y este olor
lo quiero seguir viendo
recuerdas lo que querías decir cuando prometías un cuervo en una mano?
promontorio de picos dientes en las patas
y plumas separadas
no hay carne aquí
cada cual busca su forma de dimensionar
darse la vuelta
como el insecto que recorre el cristal y más allá el azul y cree que vuela
por lo que ve pero
no vuela
y quel punto de polen  toque el dedo pequeño de la mano izquierda y se
deshagan
cuestión excepcional
así el trazo
así las horas de lo que parece espera
para descolocar
germinaciones cayendo
puntos y líneas en un orden para decir bien bajo
el problema del silencio
el problema de la voz
lo que la mente no quiere la mano lo suelta
qué?




las imágenes andan
sangrando por las rodillas
como niños deslizantes

la próxima vez vienes solito, entiendes?
la próxima vez, cuando salgas del cole, vienes solito
ahora ya no vale asustarse de
la boca de los tubos
ni de la lluvia flotante
si existes así
es porque te sumerges en horizontal
es porque sales dando patadas
y sorbiendo azulejos si existes así
no esperes mi índice conductor
ni camines con prisa

fíjate en el charco
tan plomizo 




trayectoria

a veces un hombre semidesnudo camina por una plaza y canta, se desvía unos pasos y golpea a otro hombre con el puño cerrado y lo increpa, y el otro hombre sonríe y por lo que parece le habría gustado hacer una foto de ese momento. luego cada uno a su camino, atrás los gritos, atrás los cuartos, convulsivo hombre realmente furioso y semidesnudo y furioso, se aleja por una plaza y canta.
cortina de pájaros 





aparecía una especie de cárcel de máxima seguridad o un hospital blindado, seguían el programa de vigilancia por ojo hiperpresente, una estructura en círculos concéntricos. llamémoslo cárcel. en la cárcel estaban encerradas personas que dormían en celdas compartidas, que preparaban sus propias basuras comestibles en latas usadas compartidas. las personas compran horas al frío. un día deciden fugarse de la cárcel y empiezan a cavar un túnel de cientos de metros que debería atravesar todos los círculos concéntricos del ojo hasta llegar a lo que serían calles concéntricas urbanas y salir de allí hacia la luz del mundo. otro día abren un agujero en el muro y dejan de usar las latas para comer y comienzan a usarlas como herramientas de arrastre, sacan toneladas de arena que esconden en las fallas del muro, inventan un sistema de ventilación, acostumbran sus ojos a la longitud, sus cuerpos a la estrechez, aprenden a vivir allí hasta hacer un taladro en un adoquín del suelo. el adoquín revienta. todos los locos entran en el túnel a la vez, son como una serpiente enorme hecha de vértebras entrepegadas que son todos los locos que respiran a la vez el mismo aire de tierra y su calor es la respiración misma, la serpiente sale completa, al otro lado del túnel la ciudad es gigante, al otro lado del túnel cada vértebra se pierde en una casa de protección. allí se curan las heridas, digo yo, y puede que escuchen la radio y comenten cosas tontas o hagan chistes, o piensen en su vida antes de la revolución, y esa vida sea como una partícula de polvo en un ojo, algo que escuece un momento y después se desvanece en el ácido del lacrimal

—mutación i


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