jueves, 24 de octubre de 2019


Psicopolítica. La persona que sólo ve la parte violenta de la rebeldía y evita reconocer la legitimidad de la protesta consciente y cívica en contra de la injusticia, asume que lo que ocurre sólo son disturbios y vandalismo y estallidos pulsionales más propios de bestias o alienígenas que de ciudadanos. El Estado, piensa, debe ejercer todo su poder de coacción para acallar las manifestaciones y restablecer lo que considera la paz, es decir, el statu quo. Omite que las manifestaciones pacíficas son mucho más numerosas que los causantes de destrozos y saqueos; omite que la mayor violencia es la desigualdad y la actual militarización y que la única paz social es la que deriva de la justicia social; y omite también que las demandas expresan la situación en la que se encuentra la mayoría de quienes viven en Chile, incluidas muchas personas que piensan como él o ella a pesar de compartir con los manifestantes una misma experiencia de desigualdad, para todos evidente: costo de la vida privativo y endeudamiento crónico; jubilaciones de pobreza y ahorros previsionales en manos de especuladores privados; un sistema judicial que en muchas ocasiones asegura la impunidad de los poderosos; atención sanitaria insuficiente o tardía o incluso inexistente; enorme desigualdad en cuanto a las oportunidades y la calidad de la educación; privatización del agua y sacrificio de comunidades y ecosistemas; todo atravesado por un pacto social que en realidad no lo es, que no es verdaderamente un acuerdo ya que se basa en una Constitución absolutamente ilegítima. No es cuestión de solidaridad caritativa sino de consciencia de nuestra vida en común, de nuestra interdependencia y, en un sentido crucial, de nuestra hermandad como seres humanos. Esta consciencia no es un fenómeno puramente mental sino que exige una conducta que sea consecuente con ella, acciones dirigidas hacia la vinculación y la organización, trabajo colectivo y creativo, participación política, empatía, tenacidad, razón y corazón.

No hay comentarios:

ALBRICIA Y ALBEDRÍO La aventura de la consciencia en Elsa Morante, poeta   A la memoria incalculable de cada niño muerto en las guerra...